Nota Diario Perfil 15 de junio de 2008

Rafael Levy
El enigmático dueño de Cromañón, la cara oculta detrás de la tragedia
Es el titular de la propiedad donde funcionaba el boliche. Hasta ahora había logrado mantenerse al margen de la polémica y del alcance de la Justicia. Pero el juez Jorge Baños acaba de procesarlo por los mismos cargos que pesan sobre la banda Callejeros y sobre Omar Chabán, quien para algunos era su socio en la administración del local. Creció con el negocio textil, es dueño de las tiendas Etam y acostumbra operar a través de testaferros y de compañías “offshore”.
Por Christian Sanchez
Misterioso. Su rostro sólo se conoce a través de algunas fotografías que circularon por la Web, porque él evita toda exposición pública.
Se sabe que tiene bigotes y un trato personal duro. Son conocidos sus esfuerzos por mantenerse siempre en las sombras así como su aversión a la exposición pública. Ha sido siempre la contracara de Omar Chabán. Pero la Justicia ha golpeado a su puerta y ahora Rafael Levy podría convertirse en el otro gran responsable de lo ocurrido en Cromañón si no logra explicar satisfactoriamente cuál fue su responsabilidad en la tragedia, por ser el dueño del predio donde estaba el boliche.
Levy fue procesado el 20 de mayo pasado por el juez Jorge Baños, bajo los cargos de estrago doloso seguido de muerte y cohecho, lo que lo equiparó con los integrantes del grupo Callejeros y con Chabán. Además, le trabaron embargo por 58.400.000 pesos.
Pero el procesamiento está en el período de instrucción, es decir que aún falta que sea ratificado. Por este motivo, es probable que no sea incluido en la primera etapa del juicio oral que comenzará en agosto, en donde serán juzgados Callejeros y Chabán. Si la ratificación del procesamiento a Levy tiene lugar durante el juicio oral, los querellantes pedirán la unificación de las causas por tratarse del mismo hecho .
Durante la instrucción original de la causa, la jueza María Angélica Crotto había avanzado poco en relación con la identificación de los verdaderos dueños del inmueble de la calle Bartolomé Mitre. Por ese motivo, el nombre de Levy no quedó tan identificado como el blanco principal de las protestas de los familiares de las víctimas de Cromañón.
La Inspección General de Justicia (IGJ) había realizado una investigación con el fin de determinar quiénes eran los titulares de las firmas offshore propietarias del predio, como Nueva Zarelux SA y Lagarto SA. El informe final dice que las sociedades extranjeras “han sido meras estructuras, vacías de todo contenido empresario, a los fines de esconder la verdadera titularidad de valiosos inmuebles”, en referencia a Levy. A pesar de ello, la única vez que Crotto citó a Levy, lo indagó sobre la relación con Chabán y nada le preguntó sobre el inmueble.
Pero la historia cambió cuando la magistrada pidió licencia y Baños se hizo cargo de la causa como subrogante. A partir de entonces, se profundizó una línea de la investigación poco explorada que apuntaba al empresario. Basándose en el informe de la IGJ y en la indagatoria posterior a Levy, Baños entendió que estaba sobradamente demostrado que Levy era al menos “controlante” de las empresas que se le adjudicaban, tanto las relacionadas a la propiedad de calle Mitre como las que funcionaban en ella.
En el acta de procesamiento a la que accedió PERFIL, Baños alude a las propagandas gráficas que había distribuido Levy con la intención de alquilar el local. En ellas decía que la capacidad era de 5.000 personas. Lo mismo sucedía con la web del hotel, que tenía un link dirigido al denominado “Central Park Stadium”, el nombre con el que Levy promocionaba el local de Cromañón, en donde se hacía referencia a la misma capacidad. En su declaración, Levy dijo que “obedecía a una estrategia de marketing que había iniciado Lagarto SA cuando afirmaba que en un recital de Rodrigo había ingresado esa cantidad de gente”.
Esto, según el dictamen judicial, aclara dos cuestiones: que Levy publicitaba el local violando el límite de capacidad estipulado por la habilitación de locales clase C; y que continuó alquilando el lugar luego de que Chabán hiciera su ingreso como gerenciador, a principios de 2004. Esto último es apoyado por muchos testimonios que constan en la causa.
El hecho de que Levy siguiera promocionando el lugar cuando Chabán ya estaba trabajando en él evidencia, según la Justicia, que la relación entre Chabán y Levy no era un vínculo clásico entre locador y locatario. De haber sido así, sería improbable que el ex dueño de Cemento hubiera permitido la promoción paralela del boliche.
Por otro lado, hay testimonios que apuntan a Levy como responsable de la clausura de la puerta alternativa, por la preocupación que le causaban los ruidos. El juez Baños consideró que, “si bien Chabán ordenó a sus dependientes la clausura de aquélla, lo hizo, sin lugar a dudas, a pedido de su socio Rafael Levy. (…) dado que no puede perderse de vista que Levy era el dueño del hotel y, por consiguiente, la persona más interesada en que la actividad del local no perturbara la de aquél”.
El enigmático dueño de Cromañón, la cara oculta detrás de la tragedia
Es el titular de la propiedad donde funcionaba el boliche. Hasta ahora había logrado mantenerse al margen de la polémica y del alcance de la Justicia. Pero el juez Jorge Baños acaba de procesarlo por los mismos cargos que pesan sobre la banda Callejeros y sobre Omar Chabán, quien para algunos era su socio en la administración del local. Creció con el negocio textil, es dueño de las tiendas Etam y acostumbra operar a través de testaferros y de compañías “offshore”.
Por Christian Sanchez
Misterioso. Su rostro sólo se conoce a través de algunas fotografías que circularon por la Web, porque él evita toda exposición pública.
Se sabe que tiene bigotes y un trato personal duro. Son conocidos sus esfuerzos por mantenerse siempre en las sombras así como su aversión a la exposición pública. Ha sido siempre la contracara de Omar Chabán. Pero la Justicia ha golpeado a su puerta y ahora Rafael Levy podría convertirse en el otro gran responsable de lo ocurrido en Cromañón si no logra explicar satisfactoriamente cuál fue su responsabilidad en la tragedia, por ser el dueño del predio donde estaba el boliche.
Levy fue procesado el 20 de mayo pasado por el juez Jorge Baños, bajo los cargos de estrago doloso seguido de muerte y cohecho, lo que lo equiparó con los integrantes del grupo Callejeros y con Chabán. Además, le trabaron embargo por 58.400.000 pesos.
Pero el procesamiento está en el período de instrucción, es decir que aún falta que sea ratificado. Por este motivo, es probable que no sea incluido en la primera etapa del juicio oral que comenzará en agosto, en donde serán juzgados Callejeros y Chabán. Si la ratificación del procesamiento a Levy tiene lugar durante el juicio oral, los querellantes pedirán la unificación de las causas por tratarse del mismo hecho .
Durante la instrucción original de la causa, la jueza María Angélica Crotto había avanzado poco en relación con la identificación de los verdaderos dueños del inmueble de la calle Bartolomé Mitre. Por ese motivo, el nombre de Levy no quedó tan identificado como el blanco principal de las protestas de los familiares de las víctimas de Cromañón.
La Inspección General de Justicia (IGJ) había realizado una investigación con el fin de determinar quiénes eran los titulares de las firmas offshore propietarias del predio, como Nueva Zarelux SA y Lagarto SA. El informe final dice que las sociedades extranjeras “han sido meras estructuras, vacías de todo contenido empresario, a los fines de esconder la verdadera titularidad de valiosos inmuebles”, en referencia a Levy. A pesar de ello, la única vez que Crotto citó a Levy, lo indagó sobre la relación con Chabán y nada le preguntó sobre el inmueble.
Pero la historia cambió cuando la magistrada pidió licencia y Baños se hizo cargo de la causa como subrogante. A partir de entonces, se profundizó una línea de la investigación poco explorada que apuntaba al empresario. Basándose en el informe de la IGJ y en la indagatoria posterior a Levy, Baños entendió que estaba sobradamente demostrado que Levy era al menos “controlante” de las empresas que se le adjudicaban, tanto las relacionadas a la propiedad de calle Mitre como las que funcionaban en ella.

En el acta de procesamiento a la que accedió PERFIL, Baños alude a las propagandas gráficas que había distribuido Levy con la intención de alquilar el local. En ellas decía que la capacidad era de 5.000 personas. Lo mismo sucedía con la web del hotel, que tenía un link dirigido al denominado “Central Park Stadium”, el nombre con el que Levy promocionaba el local de Cromañón, en donde se hacía referencia a la misma capacidad. En su declaración, Levy dijo que “obedecía a una estrategia de marketing que había iniciado Lagarto SA cuando afirmaba que en un recital de Rodrigo había ingresado esa cantidad de gente”.
Esto, según el dictamen judicial, aclara dos cuestiones: que Levy publicitaba el local violando el límite de capacidad estipulado por la habilitación de locales clase C; y que continuó alquilando el lugar luego de que Chabán hiciera su ingreso como gerenciador, a principios de 2004. Esto último es apoyado por muchos testimonios que constan en la causa.
El hecho de que Levy siguiera promocionando el lugar cuando Chabán ya estaba trabajando en él evidencia, según la Justicia, que la relación entre Chabán y Levy no era un vínculo clásico entre locador y locatario. De haber sido así, sería improbable que el ex dueño de Cemento hubiera permitido la promoción paralela del boliche.
Por otro lado, hay testimonios que apuntan a Levy como responsable de la clausura de la puerta alternativa, por la preocupación que le causaban los ruidos. El juez Baños consideró que, “si bien Chabán ordenó a sus dependientes la clausura de aquélla, lo hizo, sin lugar a dudas, a pedido de su socio Rafael Levy. (…) dado que no puede perderse de vista que Levy era el dueño del hotel y, por consiguiente, la persona más interesada en que la actividad del local no perturbara la de aquél”.
Baños también consideró que Levy no podía desconocer el supuesto pago de sobornos a la Policía para evitar los controles. Durante el acto del último aniversario de la tragedia, los familiares de las víctimas recibieron un anónimo firmado por “Empleados indignados de Levy”. En él se advertía que el empresario se fugaría “vía Clorinda-Asunción-San Pablo-Israel”. Por este motivo, el juzgado le comunicó a Migraciones que Levy tenía prohibida la salida del país.
Si bien PERFIL intentó en varias oportunidades hablar con el empresario para que respondiera a las imputaciones, éste nunca contestó a los llamados.
Telas y viajes. Rafael “Lito” Levy tiene 55 años, y aunque su nombre no sea significativo para mucha gente, sí lo es para la industria textil, sobre todo en el barrio de Once, donde tendría algunas propiedades más que las del predio del boliche. Muchos de los empleados que declararon en la causa no hablan de él como de una persona con quien tuvieran un trato cercano; de cuestiones laborales se hablaba siempre con algún encargado.
Sin embargo, sus empresas sí son conocidas. Desde hace años es el dueño de la firma de indumentaria Etam, cuando adquirió 32 puntos de venta mediante la firma Univista SA, integrada a su vez por Logical SA (poseedora de las marcas André Bullé e Insolense, entre otras).
Aunque su hermano, Eduardo Levy, había negado que Rafael tuviera algo que ver con Logical, Rafael Levy figura desde 2006 como empleado de la firma Univista. A pesar de lo que había sostenido su hermano en las declaraciones periodísticas, el propio Rafael dijo ante Baños ser presidente de Univista y accionista de Logical.
Además, las titularidades de los registros de las páginas web de Logical y André Bullé lo tienen siempre a Levy como persona responsable. En el caso de Univista, el dominio se encuentra desde 2007 a nombre de Abax Travel SRL, otra de sus empresas, pero él figura siempre como responsable.
Además del textil, el otro sector en el que ingresó Levy es el turístico. Y lo hizo de la mano del hotel lindero a Cromañón, el Central Park.
Levy dijo tener injerencia en la explotación y el manejo del establecimiento, pero afirmó que era propiedad de sus suegros, Juan Chabelsky y Juana Volcovich, únicos socios de la firma. Según el informe de la IGJ, que Baños ratificó, se trata de meros testaferros a los cuales apeló Levy “recurriendo una vez más a su clandestina manera de actuar”.
También se presume que Levy era el controlante de Abax Travel, aunque ante la Inspección General de Justicia y ante Baños declaró no tener injerencia en la compañía. Pese a ello, Levy ocupa una oficina en el primer piso del hotel, en donde funciona Abax Travel. Allí fijó sede social cuando en el año 2002 fundó la empresa, junto con su esposa, Andrea Judith Chabelsky, y Guido Hernán Kreiner.
Guido Kreiner, quien había sido gerente del hotel de Levy, declaró en la Justicia ser el dueño mayoritario de Abax Travel, y negó la participación de Levy. Pero los testimonios de los empleados lo señalan como la “mano derecha de Levy”. En el acta de procesamiento, Baños no dejó dudas de que para él también esa firma le pertenece.
De las actividades de Abax Travel se desprenden otras firmas turísticas como Lazos Americanos y Tiul. Dieciséis de ellas (incluyendo Etam y Central Park), figuran en otro portal de Internet, que parece un muestrario de las actividades de Levy: aerotravel.com.ar.
Los sitios web del hotel están registrados por Logical y por Levy. Los dominios de la actividad turística y la textil se entrecruzan todo el tiempo, pero tienen su denominador común en él. Por eso una ex empleada administrativa declaró que Levy “nunca figuraba en los papeles”.
Camino a un proceso histórico
A más de tres años de la tragedia del 30 de diciembre de 2004 que dejó 194 muertos, la Justicia fijó la fecha del juicio para el próximo 19 de agosto a las 9.
Durante el proceso, que se estima demandará al menos nueve meses y tendrá cerca de 300 testigos, se intentará determinar principalmente la responsabilidad de Omar Chabán y del grupo musical Callejeros, sobre quienes pesa la imputación por ser considerados coautores del delito de estrago doloso seguido de muerte, en concurso real, y el de cohecho activo.
La sobreventa de entradas, el cierre de la puerta alternativa, la pirotecnia en un lugar cerrado y el supuesto pago de coimas a personal policial para eludir controles son los complementos más fuertes contra los acusados.
Quedarán por determinar algunas cosas, como quién ingresó la pirotecnia, por orden de quién se cerró la puerta, por qué habría habido más gente de la permitida en el boliche, si existieron las coimas y quién las pagó, y por qué razón había sido permitida la espuma de poliuretano para mejorar la acústica en un lugar cerrado, dada su alta toxicidad.
El 30 de junio los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal 24, Cecilia Maiza, Raúl Llanos y Marcelo Alvero, se reunirán con todas las partes para fijar, entre otras cosas, el número de familiares que permitirán dentro de la sala. El resto podrá seguirlo mediante una transmisión en circuito cerrado en otro recinto, al igual que el periodismo.
Por la trascendencia del juicio, se eligió como escenario la sala de Audiencias de la Corte Suprema de Justicia, en la planta baja del Palacio de Tribunales. Antes se habían barajado como opciones la Legislatura y el Teatro General San Martín.
En suspenso quedará la elevación a juicio oral de Rafael Levy, por los mismos supuestos delitos que Chabán y Callejeros. Si esto sucede, podría traer luego el pedido de unificación de los juicios, lo que permitiría juzgarlos a todos en el mismo ámbito.
Si bien en algún momento se pidió que se pospusiera el juicio hasta definir la situación de Levy, por la importancia que tendría en el proceso, eso no sucedió.
Una foja muy cargada
- Rafael Levy es un empresario textil de 55 años. Desde 2001 maneja la firma de indumentaria Etam.
- Según la Justicia, es el responsable de la sociedad offshore dueña de Cromañón, Nueva Zarelux SA.
- También es propietario, a través de sus suegros, del Central Park Hotel, lindero con Cromañón.
- Las investigaciones lo ponen como “controlante” de más de media docena de sociedades.
- Fue procesado por el juez Jorge Baños por los delitos de estrago doloso seguido de muerte en concurso real con el de cohecho activo, las mismas figuras aplicadas al grupo Callejeros y a Omar Chabán.
- Lo acusan de ser quien ordenó de cerrar la puerta alternativa porque le molestaban los ruidos, y de publicitar el lugar con capacidad para 5.000 personas.
- Le trabaron embargo por $ 58.400.000.
A más de tres años de la tragedia del 30 de diciembre de 2004 que dejó 194 muertos, la Justicia fijó la fecha del juicio para el próximo 19 de agosto a las 9.
Durante el proceso, que se estima demandará al menos nueve meses y tendrá cerca de 300 testigos, se intentará determinar principalmente la responsabilidad de Omar Chabán y del grupo musical Callejeros, sobre quienes pesa la imputación por ser considerados coautores del delito de estrago doloso seguido de muerte, en concurso real, y el de cohecho activo.
La sobreventa de entradas, el cierre de la puerta alternativa, la pirotecnia en un lugar cerrado y el supuesto pago de coimas a personal policial para eludir controles son los complementos más fuertes contra los acusados.
Quedarán por determinar algunas cosas, como quién ingresó la pirotecnia, por orden de quién se cerró la puerta, por qué habría habido más gente de la permitida en el boliche, si existieron las coimas y quién las pagó, y por qué razón había sido permitida la espuma de poliuretano para mejorar la acústica en un lugar cerrado, dada su alta toxicidad.
El 30 de junio los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal 24, Cecilia Maiza, Raúl Llanos y Marcelo Alvero, se reunirán con todas las partes para fijar, entre otras cosas, el número de familiares que permitirán dentro de la sala. El resto podrá seguirlo mediante una transmisión en circuito cerrado en otro recinto, al igual que el periodismo.
Por la trascendencia del juicio, se eligió como escenario la sala de Audiencias de la Corte Suprema de Justicia, en la planta baja del Palacio de Tribunales. Antes se habían barajado como opciones la Legislatura y el Teatro General San Martín.
En suspenso quedará la elevación a juicio oral de Rafael Levy, por los mismos supuestos delitos que Chabán y Callejeros. Si esto sucede, podría traer luego el pedido de unificación de los juicios, lo que permitiría juzgarlos a todos en el mismo ámbito.
Si bien en algún momento se pidió que se pospusiera el juicio hasta definir la situación de Levy, por la importancia que tendría en el proceso, eso no sucedió.
Una foja muy cargada
- Rafael Levy es un empresario textil de 55 años. Desde 2001 maneja la firma de indumentaria Etam.
- Según la Justicia, es el responsable de la sociedad offshore dueña de Cromañón, Nueva Zarelux SA.
- También es propietario, a través de sus suegros, del Central Park Hotel, lindero con Cromañón.
- Las investigaciones lo ponen como “controlante” de más de media docena de sociedades.
- Fue procesado por el juez Jorge Baños por los delitos de estrago doloso seguido de muerte en concurso real con el de cohecho activo, las mismas figuras aplicadas al grupo Callejeros y a Omar Chabán.
- Lo acusan de ser quien ordenó de cerrar la puerta alternativa porque le molestaban los ruidos, y de publicitar el lugar con capacidad para 5.000 personas.
- Le trabaron embargo por $ 58.400.000.

1 Comments:
Por fin desenmascaran a ese delincuente, ojala lo metan preso.
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